No vamos a parar

15 de mayo 2017

El día había empezado con una serie de decisiones tipo técnico-narrativo sobre la grabación del videoclip de Modelo Torbellino con Mayo Films, un argumento Thelma&Louise, dos chicas medio zumbadas viajando a lo paco loco por las montañas desnevadas del Pirineo, disfrazándose, maquillándose, besándose (es solo un deseo, pero sí, besándose y más), perseguidas por una banda de kurt russels de los setenta rollo camionero desquiciado (ahí esperábamos un cameo adavaner, bigote y patillas, gafas poli malo), dos chicas que guardaban un secreto en el maletero, algo festivo pero con hoteles franquistas que queríamos terroríficos como El Resplandor (resplandecemos, resplandecemos, pero no es para nosotros) pero que veíamos demasiado (happy flower, Raquel dixit) luminosos y soleados: y no: queríamos una pátina de sombra más gruesa, un secreto más inconfesable, menos Won Kar Wai y más Haneke, menos slow motion y más no entiendo nada pero esto enchufa: oscuro, oscuro, oscuro.

Joanra volvió a llegar tarde al ensayo (Excusa nº 23: “Vaga de metro”) y Edu se estaba desbocando con una Mahou Sin, las cámaras nos habían pillado echando nuestra basura de latas en la basura común donde no se echan latas (tenían foto y todo, así que ni mú) y decidimos permitir fumar en el local porque íbamos a componer, o lo que llamamos componer, más parecido a veces a una descomposición y cadena de desmontaje: que el ensayo de hoy no sepa qué hizo el ensayo de ayer: simular olvido y pérdida (de una melodía, de una progresión) para quizá rencontrar algo más valioso que lo que ya tenemos. Pero hay días en los que se cierne sobre nuestros cerebros cansados una nube triste y gris y esta masa gaseosa tomó forma de canción frustrada. Hubo actos heroicos. Se sacrificaron melodías, se fusilaron ritmos, se retuvo como rehén a alguna letra y se pidió rescate en vano. El batallón rítmico llegó a desesperarse por la descoordinación general de las cuerdas, por la falta de entrenamiento de las tropas vocales. Se esgrimieron excusas y mediaciones, se propusieron tratados, armisticios y delegaciones diplomáticas para hablar con el Trump que hay en nosotros. Pero nos ofuscamos. No hubo manera. No supimos hablar y empezamos a darnos golpes contra la pared de la canción: oscuro, oscuro, oscuro.

Por ayer, perdimos la batalla (luego todo bien, fuimos al chino).

Que se prepare hoy.